Piggybacking, la intrusión autorizada

El término piggybacking lleva tiempo utilizándose en el ámbito de la seguridad para describir una forma de acceso no autorizado que aprovecha la entrada legítima de otra persona. 

Aunque hoy lo relacionamos con sistemas de control de accesos e intrusión, la palabra tiene un origen mucho más antiguo: procede de pickaback, una expresión utilizada desde finales del siglo XVI para referirse a la acción de llevar a alguien sobre la espalda.

Es una práctica especialmente relevante en comunidades de propietarios, empresas y otros entornos con accesos controlados pero vamos a diferenciar dos términos que están muy relacionados referidos a cuando una persona o vehículo accede detrás de alguien autorizado para entrar por una vía de acceso a la comunidad.


¿Qué significan tailgating y piggybacking?


Aunque actualmente ambos términos se utilizan en ocasiones como sinónimos, existe una diferencia interesante entre ellos.

Hablamos de Tailgating, cuando el autorizado no sabe necesariamente que alguien le sigue. Es el caso habitual de un repartidor que "Solo tiene que entrar un momento". 

La situación puede ser esta, por ejemplo: 

Un repartidor llega cuando un vecino está entrando y le pregunta a este ¿Puedes sujetarme la puerta? tengo que entregar un paquete. El vecino mantiene la puerta abierta y sube a su domicilio y el repartidor tiene vía libre para entrar él y cualquier otra persona que venga detrás. En ese momento se ha perdido el control sobre quien ha accedido al edificio.

Piggybacking, en cambio, suele utilizarse cuando la persona autorizada permite de forma consciente que otra persona acceda con ella.

En ambos casos el resultado puede ser el mismo: una persona que no debería haber entrado consigue acceder a la comunidad sin utilizar un método de identificación propio.

Ambos comportamientos pueden dejar fuera de juego a un sistema de control de accesos convencional.


¿Puede un sistema de control de accesos convencional detectar el tailgating?


Un sistema de control de accesos convencional puede determinar que una credencial autorizada ha abierto una puerta, como puede ser que una tarjeta con un código determinado corresponde a un usuario autorizado, que ha accedido a una hora concreta y la puerta por la que se ha realizado el acceso.

Pero el sistema puede no saber si detrás de ese usuario han entrado una, dos o tres personas.

Esto significa que identificar correctamente al usuario que abre una puerta no equivale necesariamente a controlar todo lo que ocurre durante ese acceso.


Tailgating en el acceso al portal


¿Cómo evitar el tailgating y el piggybacking?


Concienciar a los vecinos

La primera medida es muy sencilla y tiene que ver con el comportamiento de los vecinos.

No se trata de impedir que un vecino ayude a otra persona, sino de introducir un criterio básico de seguridad y es que si no sabemos quién es una persona, no deberíamos asumir que está autorizada para entrar.

El problema no siempre es necesariamente en la tecnología.

En cualquier caso está claro que la concienciación no siempre es suficiente, por eso, una estrategia eficaz de seguridad en comunidades de vecinos debe combinar diferentes tecnologías.


Control de accesos individualizado

Las tarjetas, tags, mandos o credenciales permiten saber qué usuario ha utilizado un acceso y establecer permisos individuales pudiendo gestionar de forma más sencilla las altas y bajas de usuarios.

Esto es muy útil para personas que necesitan acceder temporalmente a la comunidad.


Videovigilancia en los accesos

Una cámara orientada hacia el punto de entrada permite añadir una segunda capa de seguridad.

El sistema de control puede indicar que una credencial ha abierto la puerta y la cámara permite comprobar qué ocurrió realmente después.

La combinación de ambos sistemas proporciona mucha más información que cualquiera de ellos por separado.


Control de accesos y cámaras en puertas peatonales y garajes

En los garajes el problema puede ser todavía más evidente.

Un vehículo autorizado puede abrir la puerta automática y otro aprovechar la misma apertura para entrar inmediatamente detrás.

Por eso existen soluciones que combinan identificación de vehículos, control de acceso y análisis de vídeo para detectar situaciones anómalas.

Por ejemplo, si el sistema ha autorizado la entrada de un vehículo pero las cámaras detectan que han pasado dos, puede generarse una alerta o quedar registrado el evento para su posterior revisión.

En estos casos la intrusión puede generar una alerta y si el sistema está conectado a una Central Receptora de Alarmas, se accede a comprobar lo ocurrido a través de cámaras de video verificación lo que permite una actuación rápida y el aviso a Policía si es preciso.

La diferencia principal entre una cámara normal y una cámara de videoverificación es que esta última puede aportar imágenes asociadas al evento para comprobar visualmente si se trata de una intrusión real o de una falsa alarma. Este tipo de cámara puede incorporar analítica de video, para detectar personas entrando en zonas restringidas, intrusión en zona perimetral, accesos de vehículos no autorizados o el cumplimiento de determinados patrones.

La combinación de control de accesos y videovigilancia, trabajando de forma coordinada, multiplica la eficacia de la seguridad.

Por eso, desde Altaces Seguridad siempre apostamos por una seguridad integral, donde los distintos sistemas se complementan y cubren posibles puntos débiles. Porque la seguridad no debería depender de dispositivos aislados que pueden dejar espacios o vías de acceso sin proteger.

Más que sumar dispositivos, se trata de integrar soluciones para conseguir una protección más completa.




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Piggybacking, la intrusión autorizada
Fernando Meléndez 14 de septiembre de 2026

Socio fundador / Linkedin


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